martes, 19 de enero de 2010


Miro desde acá, a través tuyo, me atrevo a cruzarte, te noto quieta pero sé que no lo estás. Me pregunto día a día que habría sido de mí sin vos, te sentía una compañera, me proveías luz, y por las noches me permitías ver las estrellas, a primera hora me otorgabas ese anhelado brillo de sol, y al mismo tiempo eras un atril exhibiendo a cada momento una obra de arte, bella, por donde la mire.
Pensarán que estoy loco al intentar personificarte, pero te siento así, siento que estabas conmigo en la vida y que ibas mostrándome la particular transformación de todo esto que nos rodea.
Por momentos te encontraba estática y sabia, dejándome vestigios que percibía con el tiempo; pero por otros, tan dinámica y fugaz como esa estrella que sólo uno entre tantos puede ver.
Me has mostrado tantas cosas. Sólo vos y yo sabemos cuantos colores, sensaciones, sentimientos, perfumes, melancolías y maravillas han pasado por aquí. Este pequeño espacio en el que un día decidimos involucrarnos, dejándonos llevar, entregándonos a la fantasía y al soñar.
Hoy con la libertad de sentirte prescindible pero al mismo tiempo con la tristeza de saber que puedo estar sin vos, cometí el error de volver a encontrarme en este espacio que me ha dado tantas alegrías.
Ahora, te noto rara, te noto distante, miro a través tuyo pero lo hago con nostalgia.
Soy consciente de que hay cosas que no podré ver en un instante pero también sé que ya no eres la misma. Tú nunca olvidarás que un día ese mundo que mirábamos juntos desde aquí, se transformó tanto pero tanto que me desplazó de tu lado.
¿Como explicarte? Sé que nunca me entenderás, así como sé que jamás me lo voy a perdonar, pero tuve que hacerlo, tuve que dejarte… sin mas palabras que un eterno lamento, sin mas actitudes que un interminable suspiro.