Desde hace ya mucho tiempo no me deja el cartero cartas tuyas.
Al principio llegue a pensar que algo le había sucedido, y, si, era de suponer tanto frió y el en bici, pero al verlo entregando correspondencia unos barrios mas allá me di cuenta que todo seguía igual.
Al seguir pasando el tiempo y ya con inusitada frecuencia viéndolo muy cerca de mi casa, comencé a sospechar que tal vez se había tomado el atrevimiento de guardar todas las cartas, apilarlas y dentro de un tiempo, traerlas todas juntas.
Luego pensé, que probablemente este hombre por las noches, posaba las cartas por sobre el velador y con una lupa muy antigua se permitía leer a trasluz las confesiones que tu me hacías. Y así...un día..el mismo comenzó a responder tus cartas, creándote la ficción de que era yo el que las escribía.
Aunque analizando bien la situación, me dije a mi mismo que de haber hecho eso, se tendría que haber tomado un tiempo para escribirme unas líneas de ilusión a mi...así como si fueras vos..para que me mantenga en silencio..
Ante esta situación siento que estoy enloqueciendo, no se que pensar, ya no comprendo el porque de todo esto. ¿Acaso este hombre inofensivamente se ha metido entre nosotros dos ?, y tal vez así sin darse cuenta se haya enamorado de ti.¿ Acaso estará realmente guardando todas tus cartas para darme una alegría muy grande pensando que todas juntas potenciarían lo que me daba una sola carta?...O simplemente será que tu ya no me escribes mas porque ya no lo crees conveniente..porque sientes que yo ya no merezco compartir tus intimidades y saber de vos...
-Tu carta me ha sorprendido. No solo con su cuerpo, no solo con sus letras, sino con tu memoria de mí. Me creí olvidada. Desterrada. La ficción del cartero me llevo a contestarte. Siempre haz sabido que en mi mundo los sueños son la realidad que pido. Y vos hombre con cara de niño conoces mi debilidad. Juegas con ella. Pero ya veras que no puedo ser escudera de tus actos indebidos. Los motivos por los que no te escribo lo sabemos ambos y no es tiempo de removerlos, mejor que duerman en el olvido y continúen en nosotros los recuerdos del buen tiempo. Se que estas letras son un disparo al vuelo alto de tu sueño, pero también se que el motivo de tu sueño es diferente al que tu crees. En vos un ser extraordinario, magnifico, indescriptible. Tu poder de seducción es pleno por fundarse en tus modos, tus miradas, tus palabras y la capacidad de generar admiración, pero ya vez estoy escapando de ti. Que difícil es aceptar que la otra persona se va de nuestra vida. ¿Que quieres saber de mi?, ¿Que quieres conocer de mi hoy?, acaso quieres saber si aun te sigo amando. Todas esas cosas las sabes de sobra. Pero no te vuelvas malo, no te vuelvas destructivo con mi corazón, deja que mis alas tomen plumas. Si habría escrito con desesperación encontrarías letras de amor, pero ya ves, hoy me toca ser la adulta de esta relación y decirnos al oído que ya es tiempo de dejarlo del todo, de dejar que el otro vuele y que eso no sea una perdida de una persona. No se pueden acumular almas. No pretendas acumularme. Olvídame en tu cuenta del haber y liquídame en un pasado de felicidad. Si me tienes me dejaras al margen, si no me tienes, deja que sea así en plenitud. El cartero no ha escrito ninguna carta en tu nombre y tampoco esconde las mías, las unas y las otras no existen. Soy yo la que deja de lado el sueño del Principito y no ve magia donde no la hay. Te recuerdo.
Es sensacional ver como vas detrás de esa realidad exigiéndole que se transforme permanentemente, como de a poco esa anhelacion eterna por alcanzar ciertos sueños te hacen seguir avanzando. Ver como alcanzas algunos pocos y así aparecen varios otros, una especie de utopía que siempre esta. Te le acercas dos pasos y se te aleja dos pasos. Y en ese recorrer en algún momento te tomas el atrevimiento de detenerte y mirar hacia atrás, y te das cuenta que has dejado una diminuta pero significativa estela en ese mar, que se nos parece inabarcable.
Al respecto de mi sueño, considero que es el mismo de todos aunque distinto al de mucha gente, y que la magia esta en saber direccionar nuestras sensaciones. Lo asocio a un velero que intenta avanzar durante horas en contra del viento hasta que en un momento su capitán percibe que redireccionando la vela ambos podrían continuar en sus direcciones, el viento hacia el infinito océano y el velero hacia su puerto salvador.
¿Que quiero saber de ti? Simplemente saber si estas bien. ¿Acaso esta mal que tenga un deseo permanente de verte bien?
-Preferí no escribirle. No responder. No porque no haya encontrado en mis manos las letras que podrían conformar ese responde, y menos por mi sentir. Como explicarle que su naturalidad me daña, que su condición de único me cautiva y de igual modo me da dolor. En un continuo devenir de personas sin mayor relevancia me encontré con su plenitud. Con su capacidad de direccionar mis sentimientos. Me lo encontré de casualidad y de igual modo pareció ir dejándome. Tocada para siempre. Como explicarle que si cierro mis ojos y me busco feliz él también comparte la imagen. Me enseño el simplismo de amar. Pero él es así, una mariposa que va tocando flores para hacerlas florecer. La eternidad, el tiempo y su ser, se distancian continuamente. En un tiempo él logra ser eterno y al parpadear ya no esta más físicamente a tu lado. En mi corazón esta la estela que su paso dejo, pero no es de dolor, por el contrario, de ser mejor. Me enseñó a ponerme alas, a creer en mi y a darme cuenta que no es obligación ser mediocre. Podía escribirle esto o podía dejar de hacerlo. Pensé que mejor seria no enviárselo, él inteligente, como se que es, lo comprendería, sabría que me había despertado a la vida tan intensamente que había logrado comprenderlo. En su magia estaba el hacerme así en mi hoy. El amor es tantas cosas. El es tantas cosas. Cerré mi puño y me levanté, sentí que ya era suficiente, que si continuaba estaría nuevamente navegando por aguas nostálgicas y que ello me impediría continuar disfrutando de lo que sucedió. Guardé el cuaderno de notas y acomodé una foto de su sonrisa en un cajón sagrado. Sé que él sabrá. Esa es su magia. Redireccionando mi vela me acosté contenta.