El reloj, objeto indicativo que pispeaba cada tanto y por fin se dió la combinación indicada de hora y minutos, tome mis cosas al apuro y la marcha en mis pies. Al ir me alegre un poco más. Matías ya estaba en el banco que esta pegado al palo borracho de la plaza. El Sol le daba en su rostro y por eso no me vió al acercarme, permanecía con los ojos cerrados volando por lo alto. Como resulta una persona de asustarse demasiado preferí no hacerle pasar un mal rato. Un día por eso de ser un poco miedosito le di un susto que casi se infarta, me lo acuerdo saltando con sus patitas flacas al simple hecho de gritarle. Me acomode sobre las costillas de madera del banco y deje que
mi ser se amolde a la paz del momento. Matías abrió lentamente sus ojos y me dijo: “Sabes gordo que pensaba en que es realmente interesante que la particularidad de nuestro idioma haya hecho que existan dos palabras que se escriban igual pero tengan dos significados totalmente distintos. La palabra banco, por ejemplo, cuando uno la nombra el común de la gente la asocia inmediatamente al dinero, a saldar deudas, a hipotecas, a créditos, a tramites, a impuestos y a tantas cosas mas que han hecho de las personas simples números. A tal punto que se ha desvirtuado el concepto de persona llegando a ser alguien según cuanto se tiene.
Sin Embargo la palabra Banco escrita de la misma manera hace referencia a aquel objeto tan anhelado por los caminantes, y que encontramos en la mayoría de las plazas.
No se porque, ni se porque razón, pero asocio al banco con el sentarse, así como también con el observar la locura de la gente pasar desde un lugar con calma , lo asocio con una invitación a la reflexión. 
Miro un banco y seguramente encontrare una persona pensando, o dos hablando...pero siempre encontrare en él el dialogo, el pensar o hasta por momentos el refugio de aquel vagabundo que no tiene donde dormir.
Miro tal objeto que a simple vista esta compuesto por un par de maderas e inmediatamente pienso, ¿ como algo tan simple como es esa cosa puede ser tan rico? ¿ cuan sabio seria aquel objeto si fuese persona no?
Que increíble que objetos tan ruidosos y sofisticados como un arma hagan tanto daño, y otros tan silenciosos y simples como un banco hagan tanto bien...y sean una invitación al dialogo..a la amistad...a los relatos...al imaginar..al pensar...¿no crees que es así ?”.
La verdad Mati que en el trayecto que va desde que puse el primer pie en la plaza, y hasta que me senté, fui pensando en el banco. Al sentarme me contente de sentir su cuerpo conteniéndome. Me llevo a mi niñez y a la imagen de mi abuelo. El visitaba esta misma plaza todos los días y se sentaba en un banco, de hecho en muchos bancos, pues para él no había un único banco en la plaza, porque todos ellos eran amigos de él. En cada uno había vivido charlas filosóficas y de vida con sus amigos. Para mi abuelo los bancos también eran sus amigos. Siempre me contaba historias señalando a cada uno…”y en este, con Raúl, el maquinista, hablamos de los años en que el ferrocarril era la manera de unir el país…”… como olvidármelo. Pero dando razonamiento desde el inicio es necesario pensar en eso de la significación de una palabra. Y claro que para nosotros “él banco” es un amigo antes que una entidad financiera, pero ello radica en nuestro gusto por lo romántico. Y sabemos que vivimos en un sistema capitalista y del cuál no podemos salir y por ende la solución es lograr la m
ayor autonomía posible a la contaminación del mismo. Suerte que nosotros tenemos estos bancos que nos dan la paz y la alegría para el pensar. En tus palabras algo es aun más sobresaliente y es el simplismo de darse cuenta que la gente va loca por la calle. Vos sentado ahí podes verlo. Tu amigo el banco te lo permite observar porque es como pausar el tiempo. Vos sentado en él adquirís un poder de abstracción que los otros no advierten y sentado en tu transportador temporal podes jugar a presumir de la vida de los otros. Al ver esa mujer caminar con paso corto, veloz y constante es lógico creer que va rumbo a su empleo, a dar lo mejor de ella en alguna casa. Cosas así me ocurren cuando estoy sentado en los bancos de la plaza…
....te acordas cuando nos comimos el melon en el banco del hostal en Santiago de Chile?.... que buen momento.... que felices...
Matías y Martín........

é Favaloro ”
