Al ver que el teléfono público estaba ocupado, decidí apoyarme contra una pared a unos diez metros de ahí, para esperar que sea liberado. Quien hablaba, era una mujer, no lograba escuchar claramente su voz, simplemente veía su cuerpo como una silueta desde atrás. En ese ejercicio de observarla, me detuve en su mano derecha, que cada vez que ingresaba más monedas para alargar el fin de esa conversación, se mostraba temblorosa.
Temblaba claramente, y al hacerlo se condecía con la posición de su cuerpo, como resignado y desahuciado.
Luego de unos minutos mas, la mujer dejó de hablar. Cortó el teléfono quedándose en el lugar unos instantes mas como pausada en el tiempo.
Jamás pude ver su rostro. Al agarrar el tubo con la mano izquierda, noté de inmediato que estaba más que húmedo. Al parecer su mano transpiraba. Esa noche me fui a casa con una gran certeza en mi , esa chica lloraba, y de inmediato me dije a mi mismo que tal vez las manos hablen por si solas. ¿Como no haberlo advertido antes…?
Al día siguiente de visita en lo de mi abuela, al subir al ascensor, encontré que ya había gente en el mismo. Cerré la puerta de inmediato y al ver que no comenzaba su ascenso, una de las personas que estaba allí adentro a las cuales yo les daba la espalda por una cuestión de espacio, me dijo: Abrí y cerra la puerta! Y después, apretá alguno de los pisos marcados!
Rápidamente abrí y cerré la puerta, y al pulsar uno de los pisos marcados, que por cierto eran el 4, el 5 y el 7, pulsé el piso numero 5. Al funcionar correctamente el ascensor, y viendo pasar los pisos por frente de mi rostro, sin darme cuenta me llevé la mano izquierda a la altura de mi cara como reflexionando. Al hacerlo advertí un perfume en mi mano, precisamente era en mi dedo indice, aquel con el cual justamente había apretado el piso 5. Sin lugar a dudas era un perfume femenino, que por cierto era muy fino y exótico. En cuestión de segundos, antes de llegar al piso 4, me propuse jugar a acertar, que ese perfume pertenecía a la mano de la única mujer que había en el ascensor, y con la certeza de quien ya sabe que ha vencido, me dije a mismo, ella irá al piso 5.
En el piso 4 bajó ese hombre de voz ronca que con aire de obviedad me había indicado lo de la puerta del ascensor. Y en el piso 5 abrí la puerta para descender, y de inmediato la voz de la mujer me dijo: No cierres por favor, yo también bajo acá.
Entré al departamento de mi abuela pensando que también existen manos perfumadas, que van dejando su aroma en todo aquello que van rozando. Por cierto estas no pasan desapercibidas.
En solo dos días, prestando atención, ya había encontrado distintos tipos de manos. Aquellas que tiemblan y que nos transmiten una sensación de miedo o ahogo,
aquellas que transpiran expresando nerviosismo, ya sea por miedo o por ansiedad,
y aquellas perfumadas, que al parecer con la simple vista no las distinguimos pero que claro está que dejan su marca distintiva en aquellos lugares en donde se posan.
Están aquellas, muy particulares por cierto, que generan un inesperado despertar de la piel que tocan. Son persuasivas, así como también ingenuas, pero sobre todo persuasivas, dando lugar a nuevas sensaciones claramente placenteras.
Están las manos avasalladoras, intimidantes e inhibidoras. Estas por lo general emplean una osadía que no es bien recibida, y más bien provocan sensaciones de retrotraimiento, distancia, inhibición y rechazo.
Sin embargo existen manos osadas, decididas y emprendedoras, que buscan estrecharse con la otra de una manera cordial, acompañando a la misma con una cálida expresión del rostro, así como pidiendo por favor que no rechace esa mano que va en busca de la suya.
Están quienes, jugando a ser prosadores de la finura, construyen versos así como también rimas, que se condicen con las distintas cualidades de las manos:
Mano fría, amor de un día…
Mano caliente, amor para siempre…
Aunque entendible es que hayan surgido fieles disconformes de, según ellos, esas construcciones desacertadas, modificando claramente su contenido:
Mano fría, amor que no varía.
Hand,mão, main, mano, al parecer las manos llevan un lenguaje universal, ellas hablan por si mismas, con ellas no hay distinción de lenguaje alguna que nos impida entendernos. No es necesario hablar el mismo idioma, solo es cuestión de sentir lo que las mismas perciben y nos dicen.
“Mucho tiempo después, pude darme cuenta, que la fuerza y la calidez con la que aquel extranjero incomunicado estrechó mi mano, era suficiente para expresarme un agradecimiento profundo y sincero.”
“Sus manos se ahuecan para buscar y encontrar los pechos de ella, que al mero contacto lucen, se renuevan”
“El tango es por sobre todas las cosas el baile mas sensual, pero ha de serlo claramente porque se baila en todo momento palma con palma. Y las palmas de las manos son sin lugar a dudas la parte mas sensible del cuerpo.”
“El acarició mi mano de tal manera que generó en mi una sensación indescriptible. Era algo así como sentir que volaba, era un placer permanente que sacó de mi ser todo vestigio de racionalidad, y me transportó a un mundo de fantasías y placeres.”
“A menudo me pasa, que así como un perfume me recuerda un momento o una persona.
De la misma manera, un roce, una caricia o un estrechamiento de mi mano me retrotrae a un recuerdo, una persona o a un suceso ya vivido. “
Mati: ...facilmente podria decir que ahora msi manos se convierte en un instrumento sonoro para dar aplauso a tu pensamiento... pero no queiro ser estrecho con el alcance de tu obra...y ese sin dudas esta en la certeza que ya comienzo a mirar las otras manos... ese es el poder de la obra... el de modificar el mundo de los otros para una mejor comprension del todo... gracias por hacerme ver manos!!!!
ResponderEliminarun anrazo eterno. Martin.
Con los sentidos abiertos al mundo,
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